¿Accidentes laborales?… ¡NO, gracias!

Jesús Abad
Dept. Organització d’Empreses – EPSEB – UPC-BarcelonaTECH

La prevención de riesgos laborales, también llamada seguridad y salud laboral, es una disciplina cuyo objetivo es eliminar o reducir aquellos riesgos del entorno laboral que pudieran ocasionar un daño al trabajador. Las estadísticas que publica anualmente el Ministerio de Empleo y Seguridad Social permiten adivinar el alcance del problema humano, social y económico que representa la accidentabilidad laboral: el pasado año 2012 hubo en España 564 accidentes laborales mortales de un total de 471,223 accidentes laborales con baja.

Hoy en día sabemos que un accidente es un fenómeno no deseado que tiene un origen multicausal. La adecuada identificación de esas causas, así como las posteriores intervenciones orientadas a corregirlas, son fundamentales si queremos anticiparnos al accidente. Sólo así es posible desarrollar una verdadera acción preventiva. Pero para ello es necesario disponer de un sistema de indicadores que alerte de situaciones potencialmente peligrosas y evalúe la eficacia de esas actuaciones. En este contexto es donde la estadística ofrece una ayuda inestimable a los técnicos en prevención y a las empresas.

Sin embargo, una de las principales dificultades de esta disciplina es precisamente su medición. Una primera evidencia de esta afirmación es que paradójicamente la prevención de riesgos laborales mide su éxito a través de la cuantificación de sus errores, es decir, los accidentes. Para ello se utilizan diferentes tasas en función de la información de que se dispone (la más conocida es el índice de incidencia, que informa del número accidentes ocurridos por cada cien mil trabajadores). Simplificando: intenta prevenir accidentes, pero evalúa su eficacia en función de la prevalencia de estos.

No cabe duda que sería preferible valorar la actividad preventiva mediante la utilización de indicadores proactivos (llamados “leading indicators” en la literatura especializada). La aparición de estos indicadores ha evolucionado en paralelo al desarrollo histórico de la prevención de riesgos laborales, por lo que permítanme retroceder un poco en el tiempo. Los inicios de la prevención como disciplina empresarial y científica se sitúan a principios del siglo XX. En estos instantes se consideraba que los accidentes tenían un origen técnico/ambiental, es decir, las principales causas de la accidentabilidad se encontraban en las condiciones inseguras de los lugares de trabajo (máquinas, instalaciones, atmósferas, etc.). Consecuentemente, la investigación científica tenía un carácter marcadamente ingenieril, centrada en los controles y diseños técnicos. Son tiempos en los que el uso de la estadística es escaso.

En una segunda fase, que se sitúa generalmente a mediados del siglo pasado, se introduce el concepto del factor humano, basado en el acto inseguro de los trabajadores. Se entiende en esos momentos que una buena parte de los accidentes se puede explicar a partir de los comportamientos y actitudes inseguros de éstos. Es el momento de la aparición de los instrumentos psicométricos en la investigación preventiva, con los que se busca medir determinados aspectos psicológicos de las personas, como de los diseños experimentales. Esta etapa alcanza su máximo auge tras el accidente nuclear de Chernobyl en 1986, cuando las investigaciones posteriores demostraron que los errores y violaciones de los procesos operacionales y de seguridad de la central contribuyeron en gran medida al accidente. Se justificó esta actitud de los operarios a partir de la falta de lo que se llamó cultura preventiva, concepto asociado a los valores y creencias que rigen la seguridad dentro de una organización. Con la aparición del constructo cultura preventiva se extiende el uso de técnicas estadísticas multivariante, como es el caso del análisis factorial exploratorio y confirmatorio por ejemplo, en un intento de parametrizar de forma robusta el concepto.

Finalmente, a finales de los noventa, surge una nueva conceptualización de la causalidad de los accidentes. El nuevo paradigma entiende que los accidentes se deben básicamente a ciertas causas inmediatas (las condiciones inseguras del lugar de trabajo de la primera época y los actos inseguros de los trabajadores de la segunda), pero éstas se deben a su vez a unas causas subyacentes, llamadas básicas, que tienen su origen en errores de gestión. Es el momento de los sistemas de gestión de prevención de riesgos labores y su certificación. Si bien esta nueva conceptualización ha favorecido un enfoque más holístico en la prevención de la accidentabilidad, no ha venido acompañado de novedades en el uso de métodos estadísticos.

A lo largo de todo este tiempo hemos avanzado mucho, sin duda, pero la prevención de riesgos labores sigue adoleciendo de indicadores verdaderamente predictivos. Todavía no hemos sido capaces de crear una estructura de indicadores o de mecanismos que nos alerten con certeza cuándo está a punto de suceder un accidente. Cuando esto sea posible, y soy optimista al respecto, podremos pronunciar firmemente esas palabras tan deseadas por los que nos dedicamos a esta disciplina: “accidentes laborales, no gracias”.

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2 respostes a ¿Accidentes laborales?… ¡NO, gracias!

  1. He buscado en google información sobre accidentes laborales, y me llamo la atención el título de este post, me ha hecho gracia.

  2. abogados madrid ha dit:

    buen articulo, muchas gracias

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